Mercedes-Benz 320E W124: la mejor berlina del mundo
¿Qué es una berlina de lujo? ¿Tal vez un coche grande de cuatro puertas de estética resultona cargado de equipamiento hasta las orejas? ¿Puede serlo sin disponer de elementos tan asociados al alto standing como la tapicería de cuero, el techo corredizo, el cambio automático o el climatizador automático?
Hoy no, pero en los 90 sí era posible con coches tan extraordinarios como el protagonista de hoy. Este magnífico Mercedes 320E de 1992 que os traemos es el perfecto ejemplo de que el lujo tiene mucho más que ver con la calidad fabricación que con un listado de gadgets. De hecho, este Clase E (código interno W124) es un caso muy extremo, pues no tiene elementos tan básicos como los apoyacabezas traseros o la regulación de altura y profundidad del volante. Y, sin embargo, fue la mejor berlina de lujo de mediados de los 80 a principios de los 90. Veamos cómo esto era (y es) posible.
| Marca y modelo | Mercedes-Benz 320 E W124 |
|---|---|
| Valoración Actual | 8-12.000 € aprox. (Septiembre 2026) |
| Fecha comercialización | de 1992 a 1994 |
| Precio nuevo en España | 7.000.000 pts (42.000 €) |
| Unidades Fabricadas | 2.5 millones de unidades (toda la gama) |
| Motor | 6 cilindros en línea |
| Potencia | 220 CV a 5.500 rpm |
| Par máximo | 310 Nm a 3.750 rpm |
| Aceleración 0/100 | 7,9 s (aut.) 8,3 s (manual) |
| Velocidad máxima | 235 Km/h |
| Longitud exterior | 4.740 mm |
| Anchura exterior | 1.740 mm |
| Altura exterior | 1.430 mm |
Diseño atemporal orgulloso de su origen alemán
Que me perdonen los señores de Mercedes, pero sus Clase E actuales son auténticos adefesios al lado de esta obra de arte de Bruno Sacco. Estamos ante la clásica berlina de tres volúmenes de la marca, dotada de una carrocería de líneas rectas y un frontal muy contundente presidido por la enorme parrilla clásica de la marca. El W124 respira personalidad, clase y calidad. Diseño atemporal orgulloso de su origen alemán frente al acomplejado collage de guiños dedicados al cliente asiático de los modelos actuales.
La calidad de fabricación de este 320E se aprecia exteriormente en todos los detalles: chapas de acero grueso de alta resistencia, puertas que “sellan” más que cierran el habitáculo, faros de cristal grueso, cromados de calidad, etc. Aquí ni rastro del infame negro piano o de elementos decorativos fabricados en los esmirriados plásticos de los coches actuales.
Sin embargo, este diseño tan cuadradote esconde el excepcional trabajo realizado en el túnel de viento. Los técnicos de Mercedes-Benz pulieron la carrocería de esta máquina hasta conseguir un coeficiente aerodinámico Cx de nada menos que en 0,28. Un valor excepcional para un coche lanzado hace 42 años.
Interior de calidad extrema y equipamiento justo
Abrimos la puerta y nos colamos en un interior que en su momento era tremendamente impactante por su ejecución. El salpicadero de diseño clásico está realizado en materiales de inmejorable aspecto y calidad. El plástico superior se nota elaborado, fino. Da gusto verlo y tocarlo. La parte central e inferior está realizada en plásticos revestidos con vinilos texturizados impecablemente acolchados (no con goma, como los coches actuales) y tintados en el color del interior elegido. En el caso del 320E que hoy probamos, en un bonito color verde.
Auténtica madera de zebrano de magnífico acabado recorre el salpicadero, la consola central y la parte superior de puertas. Los mandos tienen el tamaño adecuado, y un tacto magnífico. La calidad de todos ellos es memorable, y generan la sensación de estar de estar hechos para durar cien años.
Los asientos, por otro lado, son una obra de arte en sí. Realizados sobre una estructura de muelles de acero rodeada de material acolchado, se tapizaban con tela de la buena, de la cara. Opcionalmente se ofrecían revestimientos en velour, cuero sintético MB-Tex o auténtico cuero. En el caso del 320E que hoy catamos, el dueño original lo pidió con una tela a la que no le negamos sus bondades, pero cuyo estampado y colores no resultan muy atractivos. Sea como fuere, estamos ante unos señores butacones de grandes dimensiones para cuerpo y piernas.
El espacio disponible para los pasajeros es muy bueno, pero no gigante. La comodidad a todos los niveles es excelsa. Aquí es donde vuelve a percibirse la enorme calidad del coche. El mullido de los asientos, el tacto de los tres parasoles delanteros, la insonorización del habitáculo, la potencia del sistema de climatización, la total ausencia de grillos al pasar por una zona bacheada, todo roza la perfección.
Siempre me ha llamado la atención lo bien que se escucha la música en estos Mercedes. El equipo de sonido suena con nitidez y permite disfrutar de todos los matices de tu canción favorita (reguetón prohibido, por favor). Y eso con la radio y los altavoces de serie. Si recurrimos a componentes aftermarket de máxima calidad del mercado de car audio, los más melómanos no se bajarán del coche.
Máximo placer de conducción
El que mejor se lo pasa en este 320E es el conductor. Porque, aparte de todo lo que te acabo de contar, disfruta de un puesto de conducción perfecto para viajar. La visibilidad es muy buena, la instrumentación clara y completa, y la colocación y funcionamiento de todos los mandos son perfectos.
En carretera, rodando por autovía, es donde más brillan las refinadas suspensiones de este Mercedes (McPherson con muelles y amortiguadores separados en la parte delantera, Multilink de cinco brazos en la parte trasera). La suavidad con la que se asimilan badenes, cambios de rasante e imperfecciones del asfalto es sencillamente brillante.
Y si se abandona la autovía para ir a disfrutar de unas buenas curvas, el Clase E vuelve a dejarnos pasmados. La dirección es muy precisa y bastante directa, permitiéndonos abordar los virajes más cerrados con poco giro de volante. La carrocería apenas se inclina y no hay pérdidas de tracción, a pesar de la numerosa caballería disponible.
Pero todo discurre con extrema suavidad y comodidad, no hay sensaciones deportivas. En ningún momento te pone tontorrón. Porque este coche se diseñó para proporcionar la máxima efectividad, pero sin perder comodidad para los acompañantes. La antes mencionada insonorización, la extrema comodidad de los asientos y una dirección de recirculación de bolas muy asistida aíslan al conductor. El coche es muy efectivo y muy rápido, pero encandila al conductor desde de una forma menos emocional que lo haría un BMW o un Alfa Romeo.
Un motor excepcional y una caja de cambios de deportivo
El motor atmosférico de 6 cilindros y 3.200 c.c. era el más equilibrado de los que ofrecía la marca de la estrella para el Clase E W124. Tenía una elevada potencia (220 CV), un gran par motor (310 Nm) a un régimen moderado para un multiválvulas de los 90 (3.750 rpm), y un consumo medio (9,9 l) netamente inferior al de las versiones de 8 cilindros (400e / 420e), de los que no andaba lejos en prestaciones. Eso era debido a la brillantez de este 6 cilindros en línea y 24 válvulas, y a la diferencia de casi 130 Kg más ligero que era respecto al 420E
Las prestaciones homologadas en su día eran muy brillantes. La velocidad máxima era de 235 Km/h y la aceleración 0/100 la hacía en 7,9 segundos (8,3 segundos en la versión manual). Esas cifras parecen mejores debido a las sensaciones que nos deja esta magnífica unidad de 1992 que hoy probamos. El motor tiene una respuesta muy llena en toda la gama de revoluciones, disponiendo de muchos más bajos que su antecesor (el 300E 24V), al que también mejora a partir de 4.000 rpm.
El coche es un auténtico tiro y se disfruta muchísimo de su motor gracias a la fenomenal caja de cambios Getrag de cinco velocidades de tipo “pata de perro”. La primera velocidad se engrana llevando la palanca a la izquierda y abajo, como se mete la segunda en un coche manual normal. Eso permite que segunda, tercera, cuarta y quinta queden en una perfecta H. En conducción en modo Flanders no es relevante, pero cuando nos ponemos deportivos el disfrute es máximo. El cambio de primera a segunda es lento, pero de ahí para arriba es rápido y preciso. Invita a jugar con él, a hacer reducciones y a hacer ronronear al 6 cilindros, disfrutando de un sonido (de motor) precioso.
El W124 es la auténtica berlina de lujo
Pocas veces uno se encuentra con un coche tan perfecto como este 320E. Es de una época en la que Mercedes-Benz desarrollaba sus coches sin mirar los costes o el tiempo empleado. Se elegía lo mejor de lo mejor en cada componente, y se probaba durante años y millones de kilómetros. Y luego se le ponía el precio en base a los costes resultantes. Y este era muy elevado, muy por encima del resto de fabricantes. Pero obviamente, eso permitía ofrecer un nivel altísimo en todos los apartados.
Eso se aprecia en cosas tan sencillas como pasar con el coche por una carretera en mal estado, en como enfría el aire acondicionado, en la potencia de los faros delanteros, lo bien que está hecho y pensado el habitáculo, o en la proverbial fiabilidad de este modelo.
Por tanto, SÍ, una berlina de lujo puede serlo sin llevar nada de equipamiento de serie. Y si se llamaba Mercedes-Benz Clase E, en los 90 suponía que uno se llevaba la mejor berlina de lujo del mundo. Los clientes de la época lo sabían y, por eso, la marca de la estrella consiguió vender nada más y nada menos que 2,5 millones de unidades en todo el mundo. El que no llegaba por presupuesto se lo llevaba pelado; el que tenía más cuartos, tenía una larguísima lista de opciones con la que entretenerse para equiparlo a tutiplén.
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