Lancia Kappa: la berlina casi invisible
Hoy nos ponemos de bonito para probar un Lancia de los buenos, nada de refritos de Stellantis. Se trata del Kappa, una magnífica berlina dotada de una completa gama de motores, un chasis impecablemente puesto a punto y de un interior muy capaz y bien terminado. Un pedazo de coche que, sin embargo, durante su comercialización (1994- 2000) pasó inadvertido para la mayor parte de los compradores ¿Por qué? Nos damos una vuelta en esta máquina y te lo contamos.
| Marca y modelo | Lancia Kappa 2.4 |
|---|---|
| Valoración Actual | 3-6.000 € aprox. (Junio 2026) |
| Fecha comercialización | de 1994 a 2000 |
| Precio nuevo en España | sin datos |
| Unidades Fabricadas | 117.216 (toda la gama Kappa) |
| Motor | 5 cilindros en línea de 2.446 c.c. |
| Potencia | 175 CV a 6.100 rpm |
| Par máximo | 231 Nm a 3.750 rpm |
| Aceleración 0/100 | 8,5 s |
| Velocidad máxima | 218 Km/h |
| Longitud exterior | 4.687 mm |
| Anchura exterior | 1,826 mm |
| Altura exterior | 1,462 mm |
Elegancia, robustez y discreción por encima de todo
Es innegable que la carrocería del Kappa respira elegancia (primer objetivo de sus diseñadores) por los cuatro costados, y que tiene unos volúmenes muy proporcionados. La parrilla del capot tiene un bonito diseño y va completamente cromada. Ese mismo tratamiento lo reciben los marcos de las ventanas y los tiradores de puertas. Las llantas siguen esa misma tónica, con un diseño de 8 radios parecido al de otros modelos de la marca, como el Dedra.
Lateralmente, llama la atención el grosor del pilar C (el que va detrás de las puertas traseras), con la que los diseñadores de la marca pretendían transmitir la segunda premisa de este diseño: robustez. La parte trasera refuerza ese aspecto, con unas formas contundentes que dejan bien a las claras que el coche tiene un maletero de grandes dimensiones.
La vista trasera es la más agraciada de todo el coche. Es contundente, pero sus grandes proporciones se disimulan muy bien con unos bonitos y grandes pilotos, una tapa de maletero bien integrada y un paragolpes trasero que no va enrasado y que tiene su propio volumen.
Dicho todo esto, creo que a los diseñadores de Lancia se les fue la mano con la tercera característica de este diseño: la discreción. Al Kappa el Grupo FIAT le asignó el papel de coche de representación, pero sin ostentación ni deportividad. (eso se adjudicó a Alfa Romeo). De alguna manera, se le quiso dar un toque “alemán” al coche, y les acabó quedando demasiado soso.
El frontal, por ejemplo, tiene unos faros demasiado inexpresivos, un paragolpes delantero insulso y una protección de plástico nada bien integrada. Las llantas, elemento decorativo fundamental en cualquier coche, son demasiado pequeñas y anodinas. Sus rivales alemanes de serie también venían con unas similares características, pero a base de talonario se podían mejorar con otras de mayor diámetro y prestancia.
Interior lleno de luz y buen gusto
Tu madre, cuando eras pequeño, seguro que te dijo alguna vez que la belleza está en el interior. Aunque ella no se refiriese a los coches, es totalmente aplicable a coche como el Kappa. Si su diseño exterior es excesivamente común, por dentro la cosa mejora. Y mucho.
El salpicadero presenta un bonito aspecto, está realizado en buenos materiales y presenta una ergonomía de primer nivel. Está realizado en plásticos mullidos de dos tonalidades. El punto de contraste lo da la consola central, realizada en falsa madera de bonito tinte. Casi todos los mandos están en su sitio y tienen muy buen tacto. Las salidas de aire centrales se ven acompañadas por una superior de grandes dimensiones, y dan un buen caudal de aire.
La instrumentación está dividida en cinco relojes para velocidad, cuentarrevoluciones, temperatura del agua, nivel de combustible y nivel de carga de la batería. Sus grafías son simples y muy legibles. Le acompaña en la información un check control, cuyos mensajes se pueden leer en la pantalla central del sistema de climatización.
El volante de cuatro radios tiene un cuerpo central enorme, como si alojara un airbag de grandes dimensiones. En los últimos Alfa Romeo 164 pasaba lo mismo, pero su diseño era algo más bonito.
Y llegados a este punto, hablemos de la postura de conducción, que es francamente peculiar por la posición del volante. Para poder ver la instrumentación correctamente, tenemos que situarlo en una posición más inclinada de los normal (como a 45 grados). Incluso colocando el asiento muy retrasado y en su posición más baja. Inicialmente choca tener que ir conduciendo con el volante como si fuéramos en una furgoneta, pero lo cierto que a los pocos minutos uno se acostumbra y acaba olvidándose del tema.
A cambio, la habitabilidad del Kappa es excepcional. El salpicadero tiene muy poco fondo (de ahí su peculiar postura de conducción), lo que permite adelantar la posición de los asientos delanteros. Por cierto, son de excelente factura y van tapizados en una maravillosa tapicería azul de delicioso tacto.
En la parte trasera encontramos un auténtico salón, impropio de un coche de menos de 4,70 metros de longitud. Son unas plazas dignas del mejor coche de representación por espacio para las piernas, anchura interior y comodidad proporcionada por el mullido y tapizado del asiento trasero. La forma de éste es más plana que en los coches actuales, con lo que es perfectamente utilizable por tres personas. El reposabrazos central es digno de su nombre, no como la ridiculez que le ponen ahora a los coches.
El equipamiento de esta magnífica unidad que nos ha cedido José María para su análisis es muy completo, con elementos como cierre centralizado, llave con luz, dirección asistida, asientos eléctricos delanteros (con memoria el del conductor) y calefactables, climatizador automático, check control, espejos exteriores abatibles de regulación eléctrica, faros antiniebla, llantas de aleación, 2 airbag delanteros, 2 reposabrazos, apertura remota del maletero, radiocasete Pioneer, remates del salpicadero en madera, 4 elevalunas eléctricos, volante regulable en altura y profundidad, luces de lectura delanteras y traseras, etc.
Un motor para llevárselo a casa
La unidad que hoy probamos incorpora el motor de cinco cilindros de 2.4 litros, culata de 20 válvulas y 175 CV de potencia, que va como un auténtico reloj por suavidad de marcha y perfecto funcionamiento. Tiene una respuesta en baja solvente, unos medios contundentes y mucha garra a partir de 3.500 rpm. Desde esa cifra, el rendimiento es destacable hasta las 6.500 rpm, entregando la potencia máxima 400 rpm antes.
El sonido que emite es precioso, el típico de un cinco cilindros, aunque se escucha solo cuando lo subimos mucho de vueltas, y siempre de forma contenida. Con otro escape sería un espectáculo, pero al cliente al que iba dirigido el Kappa le hubiera sobrado.
La caja de cambios manual de cinco velocidades tiene un buen tacto y precisión, aunque los desarrollos elegidos son bastante largos. Las prestaciones son buenas, con un 0/100 que oficialmente logra en 8,7 s y una velocidad máxima de 218 Km/h.
Si quieres sacar toda la chicha al cinco cilindros, tendrás que llevarlo en la parte alta del cuentavueltas, donde respira con gusto y traga gasolina de la misma forma.
El consumo medio homologado era en su día de 10,7 litros en uso mixto, cifra que no es difícil superar en la vida real, a poco que circulemos por ciudad o viajemos con salero.
Viajar es un placer
Si lo hacemos, el Kappa nos compensará el gasto en gasolina con un comportamiento buenísimo. La carrocería se siente muy rígida, se aprecia la brillante puesta a punto de las suspensiones y se disfruta con una dirección bastante directa. Aunque no es un deportivo, este Lancia se siente ágil y aplomado en todo tipo de carreteras. Y eso que el peso del coche sobrepasa la tonelada y media.
Y si el conductor disfruta de todos los aspectos derivados de la conducción, los pasajeros lo hacen por el notable nivel de comodidad de este Lancia. Primero, por la gran amplitud interior anteriormente comentada. Viajar en cualquiera de las plazas disponibles es una gozada, con unos asientos que miman a los ocupantes por mullido, sujeción y tacto del tapizado.
Y después por el equilibrado tarado de la amortiguación. Sujeta bien la carrocería y filtra muy bien los desperfectos de nuestras carreteras. Por último, destacamos la insonorización, que aísla a los viajeros del ruido exterior con gran efectividad.
Un fracaso de ventas en los 90, una ganga hoy
Tras probar esta máquina durante la mañana, llega el momento de devolvérsela a su dueño. Con pena, nos alejamos del Kappa y nos subimos a nuestro coche. Repasamos nuestras notas y vemos que los dos únicos peros que el coche tiene son la postura de conducción y una estética un tanto anodina. Y ya.
Es un pedazo de coche, sin discusión. Si bien era una berlina que no despertaba pasiones por su diseño exterior, sí que gustaba. A cambio, festival de cualidades: un interior que brillaba por espacio, materiales empleados y aspecto; un motor brillante y que consumía lo mismo que un Audi A6 2.8 de la época. Y, por último, su comportamiento era mejor que la mayor parte que el de los coches de la competencia. Y si tirábamos de pedigrí, al Lancia no le faltaba Y entonces ¿por qué no se vendieron más que unas escasas 117.000 unidades en sus seis años de existencia del Kappa?
Parte del problema creo que residió en cómo el Grupo FIAT obligó a Lancia a desprenderse de su deportividad y a centrarse en una discreta elegancia. El Kappa no muestra al exterior lo realmente bueno que es. Con su estética no podías ponerle los dientes largos al vecino y ser objeto de deseo de la vecina. Una berlina de lujo tiene que desprender exclusividad en cada detalle, y solo se intuía si entendías de coches. Si eras un cuñado, ni te enterabas.
Y el otro motivo era, simplemente, que no era una berlina alemana firmada por Audi, BMW o Mercedes. A mediados de los 90, la furia por los productos del triunvirato alemán estaba completamente desatada. Los clientes no atendían a razones y querían lo más pintón para distinguirse del resto, sin pararse a analizar las características de otros coches.
Pero como aquí no somos cuñados y entendemos un poco de coches, valoramos al Kappa como lo que es: un gran coche. Y a los precios a los que está ahora mismo, es una auténtica ganga.
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